Los pasos, leves y sonoros, en la semipenumbra despertaron la casa. La luz verdosa del amanecer iluminaba las paredes desnudas y los muebles polvorientos donde se atiborraban una serie de objetos herrumbrados y de una rara fastuosidad.
Ningún sonido interrumpía la quietud de la casa sino los pasos acompasados como la cadencia de una música que parecía gravitar la casa en un recuerdo distante.
En una habitación dormía un hombre, maliciento y derrotado. Sumido en la encrucijada del sueño y la vigilia, parecía cavilar.
Los pasos a veces entraban suaves y terribles en la habitación donde yacía para naufragarlo en la incierta ausencia que negaba el espejo y los pasos.
Recordaba cuando la vio venir una medianoche bajo el diáfano candor de la luna llena como un manto de cal sobre los campos de trigo.
Durante años nada parecía presagiarla, pero de algún modo la sentía en las ceremonias de los pastores en los postreros fragores del verano y una vez que arribó en la casa, su presencia debía ser definitiva e irrevocable. Por lo cual, la tibia ausencia en la cama no podía ser el despojo de un cuerpo ni una despedida.
A veces casi dormido creía verla a su lado; a veces los pasos parecían llegar a los pies de su cama y allí estaba ella. O más bien casi ella, el opaco reflejo de su cuerpo en el espejo bruñido por los tonos pálidos del amanecer.
Entonces parecía retornar algo como la esperanza o la abominable incertidumbre del tacto imposible.
Pero la fuga de ella se esbozada en los pliegues de las sábanas donde parecía a ratos vislumbrarse tibiamente. Entonces el hombre recostado en la cama sonreía con amargura a los vestigios de una belleza desdibujada que inútilmente buscaba en el ahora restallante sonido de los pasos que la anunciaban en el abandono de la casa.
Una brisa o un respirar parecía surcarle el rostro estremeciéndolo, y el breve espacio de su boca se abrió para pronunciar un nombre, mientras los pasos en movimientos lentos concluyeron en la imagen de ella borroneada frente a la cama y el hombre vanamente se buscaba en el espejo.




1 comenta (n):
hermoso regalo mi amor !
te amo mucho mucho mi vida!!!!
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